Historia de AMOR.
Desde antes de nacer ya era de Argentino. No podía ser de otra manera: mi viejo pasó toda su vida en el club. No recuerdo ningún domingo que él no hubiese ido a la cancha. Cuando fui más grande, me tocó el turno de no faltar nunca a ningún partido de fútbol que jugara Argentino. Me tocó el turno, como mi viejo, de NO QUERER faltar nunca.
Empecé a ir a la cancha a los 13 años y desgraciadamente, me tocó vivir solo un campeonato, el del 2004. Si bien festejé los del 2000 y 2002, el del 2004 lo viví, y no va a haber nada que lo borre de mi memoria.
Me acuerdo de que por aquellos años era un poco india, “machona”, y todo lo que hacía se relacionaba con Argentino. Una vez robé una camiseta de Sportivo y andando en bici, la arrastré por todo el centro un domingo a la tardecita! Esa la doné para que sea quemada en un clásico. También me acuerdo de un reto que me gané por parte de mi mamá: en la final del 2004 en Montes de Oca, fue tal mi alegría cuando terminó el partido, que me metí a la cancha y me enganché el reloj, y lo perdí… Lo que menos me importó en ese momento fue el reloj!!!
Cuántas veces habré ido sola a la cancha! Cuántas veces dejé mil cosas de lado por Argentino! En temporada de campeonato los días comprendidos entre domingo y domingo no tienen peso, mi mente esta como dormida, esperando el momento para sentarme en la tribuna del club que sea y que todo lo demás deje de existir, menos esos 11 ídolos celestes.
La mayor parte de mis recuerdos más lindos son de color celeste. Mi infancia en el Colegio del Bosque, donde todos los viernes eran días de deporte y de pasar el día entero en el club, fomentando el compañerismo. Las fiestas del deporte y mis medallas. Los trofeos y medallas de mi viejo. Tantos y tantos domingos en la cancha. Peleas por los colores en la escuela con compañeros y hasta con profesoras!!! Recuerdo a mi profe de química, tan fanática del Kemmis! Otro es el libro del 75 aniversario “Un sentimiento de siete décadas y media”, que lo guardo como si fuera oro y pobre del que lo agarre sin permiso!!
Mis tesoros más preciados son: dos camisetas de Argentino, una del campeonato del 2002 del Tin Acosta, esta no la conseguí de manera muy legal. Martín se la había olvidado en la Sede y me la lleve sin que nadie se diera cuenta, y la otra del campeonato 2004 firmada por todos los campeones que la gané en un sorteo en la cancha. Otro es el libro del 75 aniversario, “Un sentimiento de siete décadas y media”, que lo guardo como si fuera oro, y pobre del que lo agarre sin permiso!
Cuando estoy en Rosario no veo la hora de volverme para ir al club. Volver a ver al club, y a este grupo de pibes, que dejaron de ser sólo personas que sentían lo mismo que yo, para convertirse en amigos. Quiero agradecerles a todos y a cada uno, por hacer crecer –más, si cabe- mi amor por “La Celeste ” que hoy compartimos y que es el que nos moviliza y nos incentiva.
“El amor no se mide en campeonatos”
GRACIAS ARGENTINO POR TANTAS ALEGRÍAS!!
Gracias por ser, simplemente, MI VIDA ENTERA.


